¿Por qué Señor siempre siento
este irrefrenable instinto
púas con flor de jacinto
de derribar molinos de viento?
¿Por qué en sombra de terebinto
extremistas me hacen compañía
Gedeón, el ángel de Yavhe y profecía
de luchar, guerrear hasta caer extinto?
¿Escucharé siempre hasta la porfía
el balido insultante del rebaño:
¡Exagerado, radical, imposible escaño
de la transa, cotidiana mercancía!?
¿Siempre arremeteré sin pesar el daño
manía autómata de Quijote:
no calcular fuerza, ni medir galeote
del mil veces mayor en tamaño?
¿Pero, acaso no me hiciste sacerdote?
¿y eso no implica empresa de gigantes?
levantar mis manos que llameantes
sostienen el consuelo del sin dote.
Pongame el mundo mil y un mote
¡loco, fanático, demente y exaltado!
locura sería no arrojarme despojado,
guardando algo, cual Judas Iscariote.
Me diste a probar y quedé cebado
con el riesgo infinito de tu eucaristía
pan y vino embriagadora sinfonía
de despojo, sacrificio y Dios anonadado.
Sancho, quedate atrás, comenzó el día
y desperté peor que nunca en la vida
sed y ansia de molinos apuran la partida
no tiembles, hoy no es tuya mi algarabía.
Deseos furiosos de estrellar sin medida
el ultimo aliento y hálito de mi alma
destruir todo, alegría, júbilo y calma
en holocausto y furia jamás concebida.
No temas Sancho, es solo mía la palma
y gloria en esta mi última correría
desta Quijotada no hay digna escudería
en soledad buscaré lo que me colma.
Dejame morir, Sancho, mi amigo
que no encuentro consuelo en la caballería
ya no me entusiasman hazaña, ni altanería
solo estrellar mi ser de eterno mendigo.
Dejame morir, no llores, así es el trigo
siempre triturado en manos de molinos
o arrojado por Sembrador en secos caminos,
Labrador de quien es impelido a ser testigo.
Dejame morir, no llores, así es la vida, mi viejo amigo.....
Conselheiro
sábado, noviembre 26, 2005
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