Un océano de tranquilidad me dio la vida
que aunque no siempre esté cercano
y aún sin sentir el tibio de su mano
su recuerdo es bálsamo de mi herida
Un océano de ojos azul profundo y arcano
de cielos y mares insondables de calma
de suaves brisas que acarician mi alma
es entonces que la tristeza me busca en vano
Un océano de viril resignación que colma
cuando en tu suave sonrisa floreces
después de haber soportado mil reveces
después de ser merecedor de toda palma
Tu quieta voz para mi son preces
de quien dejó atrás el egoísmo
de quien se vació a si mismo
para que otros recibiesen con creces
No le aflojes mi viejito ante el abismo
por qué ese llanto blando?
Si te pasaste la vida sembrando
las manos vacías son engaño y estrabismo
de ojos gastados de vivir llorando
sin lágrimas, para no ser notado
todas esas perlas se han juntado
para hacerte creer que viviste derrochando
No le aflojes mi viejito amado
esa es la ley del sembrador
quedarse de manos vacías y sudor
de cuerpo desgastado
con la sola esperanza de renacer
en lo que has plantado.
No le aflojes mi viejito querido... no le aflojes....
Lille
sábado, noviembre 26, 2005
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