Mi alma se desgarra Señor
pero, odiar y amar tus espantos
aterrado anhelar tus quebrantos
es el desgarro mayor.
¿Quien puede ahuyentar el terror
de tener los ojos llenos de llantos
y si el alivio me rodea de cantos
llorar la ausencia del dolor?
¿Quien es Señor tan valiente
de vivir gimiendo carencia
y morir ante la sola presencia,
del cadalso acechando en el monte?
¿Quien es el ingenuo demente
que conserva esa esperanza rancia
de no sacrificar todo, hasta el ansia
del fresco alivio en la fuente?
¿Quien puede arrastrarse toda la vida
teniendo el alma siempre partida
entre el dolor de las alas quebradas
y el de las oportunidades perdidas?
¿Quien sufre que la tormenta lo destroce
y sin descanso, con hambre de arrecifes,
sin estar siquiera confiado en los esquifes,
se lanza en busca de procela, fresco y sin roce?
¿Quien Señor? ¿Quien .....?
Conselheiro
sábado, noviembre 26, 2005
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