Nacido de lejos me hallé extranjero
me hallé desterrado de lo que amaba
despojado de todo, sin flechas en la aljaba
enfrenté un nuevo sufrimiento acero.
Muchas veces, sin amigo ni aparcero
la noche sombría solo estrellas mostraba
niña mezquina mis ojos burlaba
con sus perlas de brillo lisonjero
Noche altiva ostentabas tus estrellas
y yo abajo moribundo las amaba
terrible agonía mi pecho destrozaba
amores incendiarios en medio de centellas
Se apiadaron de mi en el cielo las más bellas
lucero y tres marías se vistieron de tristeza
sus lágrimas me llenaron de la delicadeza
de borrar de mi alma sus más profundas huellas
Fue un milagro ese celestre rocío
una gota de estrella se volvió belleza
de sonidos agudos, de risas de princesa,
frescura infinita en mi espíritu baldío.
Y pensar que yo solo pedía el sombrío
resplandor de la luna en su levante
y ellas me dieron una campanita repicante
que llenó mis oscuros con su brío
Ahora en mi alma no cabe la aflicción
porque aunque vagabunda es bendita
de vibrar al son de una hermanita
que danza, ríe y canta de mi vida la canción.
ya no es amor, es más, es devoción!!
que mi jardín tiene por su mejor margarita.
Lille
sábado, noviembre 26, 2005
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