Mi alma se sacude convulsa
nunca hubo tanta tristeza
nunca hubo tanta alegría
es extraña tanta compulsa
es agridulce esta agonía.
Se abaten sobre mi ser
terribles tormentas y procelas
y el más optimista parecer
da por muerta mis parcelas
da por muerto mi placer.
Y cuando la esperanza
aparece como imposible
sueño que nadie alcanza
anhelo burdo e intangible
de quien busca y avanza.
Cuando parece perdido todo
y hasta el furioso optimista
hunde su cabeza en el lodo
juega su broma el bromista
y borra la pena con el codo.
Entonces lo mustio y marchito
en manos del gracioso juglar
aún quedando igualito
principia de nuevo a estimular
mudando podrido en bendito
De allí estallar de amaneceres
desvirgan mis mañanas
con luces, soles y quereres
iluminas, enjoyas y engalanas
cotidianos quehaceres.
Y ya en mis labios no brota,
ni el llanto, ni la risa clara
sino una mueca devota
un poco de ironía con tara
un poco sonrisa marmota
Sonrisa que quiere mudar
en estruendosa carcajada
si el bandido al gastar
su broma entretenida
hilase conmigo el telar
Pero es desgraciado el maldito
me espera siempre escondido
comenzando de nuevo el jueguito
cuando pensaba tener sabido
la parodia irónica de su rito.
Y que nos queda sino reír
el buen humor de estos genios
queramos o no van a seguir
gastando hasta a los demonios
la bufona broma de vivir.
Lille
sábado, noviembre 26, 2005
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